miércoles, 13 de julio de 2022

Un mundo sin plástico


Prohibición, vajilla desechable de bioplástico y asfalto hecho de residuos plásticos: países, empresas e iniciativas civiles nos muestran cómo podría ser un mundo libre de plástico.

Útil como material de envoltorio, el plástico está tan difundido que es casi imposible imaginar una vida cotidiana sin él. Pero igualmente presentes están las montañas de residuos que genera: cada alemán produce por año 37,4 kilos de basura plástica, según la Oficina Federal de Estadísticas. Esto representa una especial carga para el medio ambiente. Una botella de PET tarda más de quinientos años en descomponerse y mientras tanto libera sustancias tóxicas en las aguas subterráneas. Además, los residuos terminan a menudo en el mar y se acumulan allí, al punto que hoy en el Pacífico flota el vertedero más grande del mundo, con una superficie de unos 1,6 millones kilómetros cuadrados, aproximadamente cuatro veces la de Alemania. El plástico es extremadamente duradero y representa un grave peligro para las profundidades marinas.

Por eso cada vez hay más individuos, países, ciudades y empresas que le declaran la guerra al plástico. Las siguientes siete iniciativas muestran los diferentes modos en que los actores políticos, económicos y sociales preparan un camino para un mundo sin plástico.

Ruanda, el país libre de plástico


Ruanda es pionero internacional en la lucha contra el plástico: desde 2008 están prohibidas la importación, la venta y la posesión de bolsas de plástico, y las penas por incumplimiento llegan a altas sumas de dinero y la cárcel. Además, el país de África oriental promueve la consciencia ecológica, por ejemplo, con campañas en los medios y a través de los planes de estudio de las escuelas. El último sábado de cada mes, el día de Umuganda, se llama a la población a recoger la basura y plantar nuevos árboles. En la foto, diplomáticos extranjeros ponen manos a la obra junto con la población local. Ese día las tiendas cierran y también presta su ayuda el presidente, Paul Kagame.

Prevención de residuos mediante un alza de seis centavos


Un ejemplo de Gran Bretaña muestra que la basura plástica puede reducirse significativamente cuando los consumidores deben pagar de su bolsillo para conseguir bolsas de compras: desde 2015 los grandes supermercados de Gran Bretaña cobran cinco peniques (seis centavos de euro) por cada bolsa de plástico. Según estimaciones oficiales, desde entonces el uso de bolsas plásticas disminuyó más de un 80 por ciento y se pudieron ahorrar 65,6 millones de euros en eliminación de residuos. Por su parte, Alemania redujo desde 2015 el consumo de bolsas de plástico en aproximadamente un 64 por ciento. Desde 2016 entró en vigor entre el gobierno y el sector empresarial un acuerdo voluntario que prevé que la mayor parte de las bolsas de plástico sólo se entreguen a cambio de un pago.

Bioplástico para artículos desechables


En esta época del café para llevar, el take away, y la entrega a domicilio, los envoltorios y los productos desechables producen una considerable cantidad de residuos. Por eso, cada vez son más las empresas que apuestan a alternativas ecológicas, y la Unión Europea prohibirá desde 2021 incluso el plástico desechable en los casos en que haya productos biodegradables que puedan servir de reemplazo. Por lo general, estos productos alternativos se hacen con bioplástico poliláctico, PLA, considerado como la alternativa ecológica al PET (Polietileno tereftalato). Aunque el PLA es menos resistente al calor, es biodegradable y, a diferencia de otros materiales artificiales, cuando se descompone no libera substancias tóxicas en el agua potable.

Alianza global contra el plástico desechable


En la iniciativa New Plastics Economy Global Commitment de la fundación británica Ellen MacArthur unen sus esfuerzos empresas, gobiernos y organizaciones. La misión que se han impuesto es evitar lo más posible el plástico desechable. La variada Alianza de más de doscientos cincuenta socios –entre ellos Unilever, H&M, Coca-Cola y la ciudad texana de Austin, que según la fundación Ellen MacArthur, en conjunto resultan ser los causantes del más del veinte por ciento de todos los envases plásticos del mundo– se ha puesto de acuerdo en metas fijas que aspira a ver cumplidas en 2025. Cada dieciocho meses se verifican los avances y se los documenta en una declaración pública.

Bolsas de agua comestibles hechas de algas marinas


Mientras tanto, científicos y start-ups buscan nuevas alternativas al plástico desechable. Por ejemplo, el emprendimiento británico Skipping Rocks Lab ha desarrollado una alternativa a las botellas de PET: envasa el agua en bolsitas echas de algas marinas. Hasta ahora, la tecnología funciona únicamente con pequeñas cantidades de líquido, pero la start-up sigue trabajando y se propone ofrecer en el futuro contenedores más grandes. Investigadores de la Universidad Halle-Wittenberg, por su parte, desarrollaron envases de leche para café que están hechos de leche y azúcar y se deshacen en la taza; y la start-up Bio-Lutions produce a partir de residuos biológicos envases desechables que pueden usarse para el take away. Estos son sólo algunos ejemplos.

Calles y casa hechas de residuos plásticos


Otras firmas e iniciativas desarrollan en diversas partes del mundo ideas creativas para reutilizar los residuos plásticos. Por ejemplo, la empresa india K K Plastic Waste Management desarrolló una técnica con la que aprovecha los residuos plásticos para asfaltar las calles y así hacerlas más resistentes. Según la empresa, en las afueras de Bangalore ya se recubrieron más tres mil quinientos kilómetros de asfalto con diez mil toneladas de plástico. Pero la basura plástica no sólo termina en la calle: la firma india Rudra Environmental Solutions la convierte en combustible; y en Guatemala hay emprendimientos que construyen casas y escuelas con botellas de PET usadas.

Costas limpias para mares sin plástico


Ciertos estudios calculan que en todo el mundo caen por día al mar entre 13.000 y 35.000 toneladas de nueva basura plástica. Iniciado por la organización estadounidense Ocean Conservancy, en septiembre de cada año tiene lugar el Día Internacional de Limpieza de Playas, en el que voluntarios liberan de basura las costas y las orillas de más de cien países. Pero no sólo son voluntarios los que siempre ponen manos a la obra: apoyada por empresas como Ikea, Dell y HP, la ONG estadounidense Lonely Whale recluta a personas en la costa para recoger residuos plásticos y que estos no lleguen al mar. Así, al mismo tiempo, crea puestos de trabajo.

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