lunes, 20 de junio de 2022

Richard Louv: "Cada vez más pediatras recetan salir a la naturaleza"


Por: ÁNGEL DÍAZ

El divulgador se hizo célebre por el término 'trastorno por déficit de la naturaleza' y por usar paseos por el bosque para mejorar la salud mental de los niños. "Cuanto más tecnológicas son nuestras vidas, más naturaleza necesitamos", dice

Aunque su trabajo sean las palabras, no es habitual que un periodista acuñe por sí mismo un nuevo concepto, y menos aún que su uso se extienda por todo el globo. Pero eso es lo que logró Richard Louv con su séptimo libro, Los últimos niños en el bosque (Capitán Swing), publicado originalmente en 2005. Desde entonces, ha escrito otros tres volúmenes dedicados a desarrollar lo que él mismo bautizó como trastorno por déficit de naturaleza.

La idea es que vivir desconectados del mundo natural acarrea numerosos problemas físicos y mentales, mientras cada vez más niños crecen en entornos donde apenas tienen contacto con otras especies. Aunque es un excelente comunicador, Louv tiene claro que las historias, por muy emotivas que sean y muy bien contadas que estén, necesitan también un gancho del que colgarse. Él lo encontró en el déficit de naturaleza. No es un trastorno oficialmente reconocido, pero sí ha inspirado una conversación que necesitábamos tener.

Entonces, ¿existe de verdad el trastorno? Depende de quién defina la palabra trastorno. Esa palabra no es sólo un término médico, responde Louv desde San Diego (California). Y cuenta cómo surgió la idea, a partir de la relación que mostraban algunos estudios entre el trastorno por déficit de atención e hiperactividad y la falta de vida exterior: Con sólo un poco de contacto con la naturaleza, sólo un paseo bajo los árboles en un parque urbano, los niños reducen sus síntomas observables de déficit de atención. Originalmente, esa expresión se usaba para el trastorno por déficit de atención, y yo la usé un poco irónicamente.

Fue su editor quien le convenció para ponerlo en portada, una decisión de la que aún se alegra: Necesitaba un gancho para atrapar a la gente a esta conversación. Creo que es justo decir que antes de que el trastorno por déficit de naturaleza entrara en el lenguaje -de hecho, ha entrado en varios lenguajes- teníamos dificultades para hablar de lo que notábamos que estaba pasando.

Louv recuerda que hace 18 años «los padres sabían que estaba pasando, los profesores sabían que estaba pasando y hasta los niños que entrevisté sabían que estaba pasando, pero no tenían un término para hablar de ello. Si somos capaces de centrarnos en esta expresión un poco cursi, entonces podremos tener esa conversación. Sabía que habría críticas a esa expresión cuando la usé, pero lo hice a propósito». Buscaba, indica, encontrar una forma de que pudiéramos hablar de ello. ¡Y ha ocurrido!, celebra.

Children & Nature Network, la compañía sin ánimo de lucro que surgió a raíz de Los últimos niños en el bosque, recoge en la actualidad más de 1.000 resúmenes de más de 1.000 estudios, la mayoría de ellos sobre los beneficios de la naturaleza. Y la mayoría apunta en la misma dirección: que la naturaleza es fundamental para la salud de los niños y los adultos; para el funcionamiento cognitivo, para la salud psicológica, para la salud física..., repasa.

En 2010 di la charla principal en la conferencia nacional de la Academia Americana de Pediatría. Había varios miles pediatras y enfermeras pediátricas y otros en la audiencia. Al principio me sorprendió que me pidieran dar la charla principal. O sea, ¿trastorno por déficit de naturaleza? ¿En serio? Pero la respuesta fue increíble, rememora. No sé en España, pero en EEUU y Canadá, los médicos, particularmente pediatras, han empezado a recetar naturaleza; literalmente, escriben recetas para salir fuera, a la naturaleza.

Una receta que él mismo ayudó a aplicar a jóvenes de una pandilla de Nueva York, tipos duros, que invitó a una excursión al bosque. Parecían nerviosos, asustados. Y pregunté a su líder, al tipo más duro de la pandilla: '¿Qué pasa? ¿Por qué estáis tan nerviosos?' Y me dijo: 'Hay muchos ruidos aquí'. '¿A qué te refieres con que hay mucho ruido? En vuestro barrio hay armas de fuego'. Y respondió: 'Sí, ya lo sé. Pero hay como cinco ruidos en mi barrio, y sé lo que significan todos. Aquí parece que hay cientos, y no sé lo que significan'. Así que, al principio, les asustaba.

Pero, al final del día -continúa Louv- eran como niños de ocho años, saltando en un riachuelo. Algo les ocurrió, algo revivió en ellos. Y veo esas cosas constantemente. Los científicos que estudian los sentidos humanos ya no hablan de cinco sentidos, hablan, por lo menos, de nueve o 10 sentidos, y algunos científicos dicen que hay hasta 30 sentidos, y estamos ahora empezando a explorar cuáles son esos sentidos y hasta qué punto somos más conscientes del mundo de lo que creemos".
IMPACTO TECNOLÓGICO

Louv insiste en que no es anti-tecnología. De hecho, admite, la usa constantemente. Pero avisa: Cuanto más tecnológicas se vuelven nuestras vidas, más naturaleza necesitamos, como un antídoto. No creo que las escuelas deban quitar los ordenadores, creo que deberían llevar fuera más a menudo a los niños, para que aprendan sobre la vida real, en vez de la vida virtual.

La reducción de los sentidos -otro poderoso concepto- deriva de que el mundo tecnológico se centra en sólo dos sentidos, mientras que aparta al resto de esos 30 sentidos, comenta. Nuestra sensibilidad hacia el mundo se está reduciendo. Luego nos preguntamos por qué no actuamos sobre el cambio climático tan rápido como deberíamos. Es porque no conocemos la naturaleza. No nos importa la naturaleza, no amamos la naturaleza. Y nadie protege nada que no le guste.

La reducción de los sentidos, sostiene Louv, tiene mucho que ver con la reducción cognitiva y la habilidad para aprender y para crear. Muchos estudios muestran un incremento en la función cognitiva y en la habilidad para crear cuando los niños aprenden fuera. La mayoría aprende mejor en un entorno natural. No sólo los niños, también los adultos. Cuando diseñas un lugar de trabajo o una escuela, si entrelazas experiencias naturales en el diseño, desde el principio, y las mantienes, los trabajadores son más productivos: las bajas por enfermedad descienden, las entregas mejoran y crece la creatividad, concluye.

Richard Louv participará los próximos 16 y 17 de junio en el II Congreso Energía y Felicidad de la revista TELVA junto a algunos de los mayores expertos nacionales e internacionales en psicología, medicina, educación o medio ambiente como Laurie Santos, profesora de la Universidad de Yale; Arianna Huffington, fundadora de 'Thrive' y 'The Huffington Post'; Silvia Congost, psicóloga y escritora; Rosa Molina, psiquiatra y neurocientífica; Alejandra Vallejo-Nágera, profesora de Psicología Médica en la Universidad Autónoma de Madrid, y Pablo d'Ors, sacerdote y escritor.

El evento se celebrará en dos jornadas bajo el lema Tiempos de regeneración y contará con ponencias, mesas redondas, encuentros y talleres donde se analizarán las herramientas necesarias para gestionar la energía y experimentar un crecimiento personal positivo.

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